Las Grullas pasan el invierno en el Parque Nacional de Cabañeros

El Parque Nacional de  Cabañeros se convierte en un lugar con mas  encanto en estos meses de otoño e invierno, donde es  irresistible acercarse para disfrutar de estas grandes aves migratorias.

La llegada de la grulla común a Castilla-La Mancha, una de las regiones de la península ibérica que acoge a miles que llegan para pasar el periodo invernal, se ha convertido en los últimos años en uno de los grandes atractivos del turismo de naturaleza.

 

Las grullas, comenta, “buscan el interior del agua porque les ofrecen seguridad ante la presencia de cualquier depredador, pues el agua actúa como alarma natural en caso de que alguno de ellos intente acercarse a ellas”.

La grulla común, de la que pueden disfrutar los visitantes, tiene el récord de ser el ave a la que se le ha visto volar más alto, al llegar a alcanzar los 1.800 metros de altitud.

Esta especie tiene un  compartimiento durante el cortejo, “algo que no se puede disfrutar en España puesto que aquí no cría, pero cuya singularidad, plagado de danzas y juegos hacia su pareja, se dice que ha llegado a inspirar las danzas ceremoniales de algunas civilizaciones”.

Para llegar a España utilizan la ruta migratoria denominada occidental, que les lleva a cruzar Alemania y Francia durante los meses de octubre y noviembre, para regresar a sus zonas de cría entre mediados de febrero y marzo. En estos largos viajes recorren más de 4.000 kilómetros y, en ocasiones en sus desplazamientos llegan a alcanzar hasta los 9.000 metros de altitud, esto se puede disfrutar desde el  Parque Nacional de Cabañeros.

Las grullas también resultan “fascinantes” para los amantes de la fotografía de naturaleza. Su gran tamaño, algo más de un metro de altura, su plumaje gris ceniza y una destacada mancha occipital roja la convierten en “codiciado tesoro” para estos fotógrafos.

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