Historia Parque Nacional de Cabañeros

El Parque Nacional de Cabañeros, en los Montes de Toledo, representa en la Red, los únicos ecosistemas de bosques mediterráneos, siendo además de gran importancia por su buen estado de conservación. En él se encuentran tanto especies mediterráneas de muy alto valor de conservación como el buitre negro o el águila imperial, como especies de afinidad atlántica como el tejo, el abedul o el acebo. Además, en Cabañeros existen grandes poblaciones de ungulados. Se localiza entre las provincias de Ciudad Real y Toledo.Ocupa una superficie de 39.000 ha. Fue declarado parque nacional el 20 de noviembre de 1995. Otra figura de protección de las que goza este parque es : Zona de Especial Protección para las Aves. HISTORIA. El Parque Nacional de Cabañeros está íntimamente ligado a la historia de Toledo que, desde el siglo XIII al XIX fue de su propiedad. El mantenimiento de unas estrictas Ordenanzas de Uso fue un factor decisivo en la conservación del medio natural hasta mediados del siglo pasado. Durante 25 años (1860-1885) Cabañeros estuvo en manos de los acreedores de la ciudad de Toledo, constituidos en Administración Usufructuaria para que mediante su aprovechamiento ganadero y forestal se cobraran las deudas de la ciudad. La transformación radical de la titularidad de la tierra en Cabañeros, vino con la desamortización de Madoz en 1885. Fue el mayor proceso de privatización de su historia, cuyas consecuencias sociales y económicas serían decisivas. Las fincas puestas en venta con esta nueva legislación, pasaron de ser propiedad municipal o comunal a propiedad privada y sus nuevos propietarios, forasteros principalmente de Madrid. Este cambio de titularidad en la propiedad de buena parte del actual Parque Nacional de Cabañeros, mantuvo la zona dedicada casi exclusivamente a la agricultura y la caza. Los escasísimos niveles de rendimiento económico que se demandó de esta zona es lo que, a la postre, ha permitido el actual estado de conservación del Parque. Desde que en 1955 se declaró “finca manifiestamente mejorable”, La Raña de Santiago ha pasado por diversas vicisitudes, siendo en 1982 cuando Cabañeros empieza a conocerse en todo el país debido a la intención de convertirlo en campo de tiro. Afortunadamente, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha lo declaró Parque Natural en 1988. Finalmente, y conforme a lo propuesto en el PORN de Cabañeros-Rocigalgo, el 20 de noviembre de 1995, fue declarado Parque Nacional “Cabañeros”. Cuadro de texto: FAUNA. La Fauna de Cabañeros El interés de las comunidades de vertebrados es muy elevado, tanto por su número (276 especies) como por el alto porcentaje de presencia de especies amenazadas a nivel mundial (el 4,7%) y en España (el 25,36%). Mamíferos Entre los grandes mamíferos destaca el ciervo (Cervus elaphus) por su abuncancia, también el corzo (Capreolus capreolus) y el jabalí (Sus scrofa). La liebre (Lepus granatensis) es abundante, mientras el conejo mantiene una población escasa. La situación de las especies-presa de este ámbito da lugar a una comunidad de carnívoros donde predominan los consumidores de micromamíferos, caso del zorro (Vulpes vulpes), garduña (Martes foina) y Gineta (Genetta genetta), así como una notable presencia de predadores de conejos, en los lugares donde aquellos están presentes, como el gato montés (Felis sylvestris) o el lince (Lynx pardina). Cuadro de texto: Otra especie, de ecología fundamentalmente acuática, es la nutria (Lutra lutra). Su población en el ámbito del Parque parece estable, estando presente en todo el corredor del Estena, donde llega a utilizar en invierno y primavera los afluentes temporales. En verano se acantona en las múltiples pozas del río. Las aves, el grupo más numeroso con 198 especies presentes, cuenta con la presencia de un 3% de especies amenazadas a nivel mundial, donde destacan las aves típicamente mediterráneas (buitre negro, águila imperial) y también otras esteparias (sisón, avutarda). El 24,2% de las aves presentes se consideran “amenazadas” en España. Destaca la comunidad de aves nidificantes en la sierra, que cuenta con elementos de tanto interés como la cigueña negra (Ciconia nigra), el buitre negro (Aegypius monachus), con un núcleo de cría de 120 parejas reproductoras en 1995, y otras aves de presa, como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti), el águila real (Aquila chrysaetos), el águila calzada (Hieraaetus pennatus) y el águila culebrera (Circaetus gallicus). Entre las aves nidificantes en la raña, de afinidad esteparia, pueden citarse la collalba rubia (Oenanthe hispanica), la avutarda (Otis tarda), el sisón (Tetrax tetrax) y el alcaraván (Burhinus oedicnemus). Quizá el reptil más amenazado de Cabañeros es el galápago europeo (Emys orbicularis). El galápago leproso (Mauremys leprosa) parece estar relegado a los arroyos de la raña. El lagarto ocelado (Lacerta lepida) ocupa casi todo el Parque, al contrario que el lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi), típico de los sotos de arroyos montanos. La lagartija ibérica (Podarcis hispanica) suele encontrarse con mayor frecuencia en los claros del bosque de ladera, ocupando las pedrizas, superponiéndose con la distribución de la lagartija colilarga (Psammodromus algirus), aunque ésta tiende a encontrarse en las zonas más bajas. Otros reptiles presentes son la salamanquesa común, el eslizón ibérico, la víbora y culebras como la culebra de herradura, escalera, bastarda, de collar, viperina y la culebrilla ciega. Cuadro de texto: La poblaciones de anfibios de Cabañeros son muy interesantes y bastante desconocidas en cuanto a su posición taxonómica. Destacan la salamandra (Salamandra salamandra bejarae), subespecie exclusiva de Montes de Toledo y Sierra de San Vicente; el tritón ibérico (Triturus boscai) y el tritón verdinegro (Triturus pygmeus). Otros anfibios que pueden observarse en el Parque son el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi); sapo de espuelas (Pelobates cultripes); sapo común o escuerzo (Bufo bufo spinosus); sapo corredor (Bufo calamita); ranita de San Antonio (Hyla arborea molleri), habitante de las zonas montanas; ranita meridional (Hyla meridionalis) y la rana común (Rana perezi). Las especies presentes de peces son el jarabugo (Anaecypris hispanica), únicamente presente en el Estena; barbos (Barbus comiza y B. microcephalus), cachuelo (Leuciscus pyrenaicus), boga (Chondrostoma polylepis willkommii), pardilla (Rutilus lemmingii), calandino (Tropidophoxinellus alburnoides) y colmilleja (Cobitis paludica). FLORA. Se pueden distinguir tres grandes unidades de vegetación natural: bosques (encinares y alcornocales con quejigos, melojares y formaciones de ribera), matorrales (jarales y jaral-brezales) y formaciones herbáceas de pastizal, tanto vivaces como anuales. También son significativas, si bien con menor importancia paisajística, las comunidades ligadas al medio acuático, así como la vegetación rupícola. Los encinares, formación donde domina la encina (Quercus rotundifolia), tienen un cortejo florístico con numerosos arbustos como el madroño (Arbutus unedo), el labiérnago (Phillyrea angustifolia), la cornicabra (Pistacia therebinthus), la madreselva (Lonicera implexa), y especies termófilas como el mirto (Myrtus communis), acebuche (Olea europaea var. sylvestris) y lentisco (Pistacia lentiscus). El alcornocal, formación muy ligada al encinar, comparte el mismo cortejo florístico y presenta todas las transiciones posibles. Acompañando al alcornoque (Quercus suber), aparecen especies como el arce de Montpellier (Acer monspessulanum), el madroño, el quejigo, el durillo (Viburnum tinus), el labiérnago, etc. En etapas menos evolucionadas se instalan los jaralbrezales. En las umbrías, estos matorrales son muy ricos en brezos (Erica australis y Erica arborea) y jaras cervunas (Cistus populifolius), mientras que en las solanas se presenta una variante más seca del jaralbrezal, dominada por la jara pringosa (Cistus ladanifer) . El roble melojo (Quercus pyrenaica) origina formaciones de gran interés. Se localiza en dos situaciones topográficas diferentes. Por una parte, los melojos se instalan en algunos fondos de valle, abiertos y de escasa pendiente, con suelos profundos y alto nivel freático. Por otro lado, en las cotas de mayor altitud del territorio, por encima de los 1.000 m, en exposiciones de umbría, y sobre los 1.200 m. en solanas, encontramos melojares acompañados del mostajo (Sorbus torminalis), el arce de Montpellier, la encina y el madroño. Los bosques riparios son muy variados aunque poco extendidos, apreciándose un cambio en las especies dominantes en sentido esteoeste. Pueden distinguirse: Fresnedas: formaciones dominadas por fresno (Fraxinus angustifolia) y sauce (Salix atrocinerea). En las zonas más secas van acompañadas de tamujo (Securinega tinctorea) Alisedas: bosques en galería formados por el aliso (Alnus glutinosa), acompañado también por fresnos y sauces. Cuadro de texto: Abedulares: los bosquetes de abedul (Betula pendula subsp. fontqueri var. parvibracteata) constituyen comunidades relictas, en las que el abedul aparece acompañado de muchas especies raras, como acebo (llex aquifolium), arraclán (Frangula alnus) y loro (Prunus lusitan ica) .

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